¿Aprender para aprobar o aprender para la vida?
Suárez Páramo, Eduardo
Suarez_eduardo@gmail.com
Febrero 2025
En el ámbito educativo suele surgir una pregunta fundamental: ¿es más importante aprender para aprobar un examen o aprender para la vida? Aunque obtener buenas calificaciones puede abrir puertas académicas y profesionales, aprender para la vida resulta mucho más valioso, ya que implica comprender, reflexionar y aplicar los conocimientos en situaciones reales.
En primer lugar, aprender para aprobar se centra principalmente en la memorización de contenidos con el objetivo de superar una prueba. En muchos casos, el estudiante estudia de forma momentánea, repite la información y, después del examen, la olvida. Este tipo de aprendizaje puede generar resultados inmediatos, pero no garantiza una comprensión profunda ni un desarrollo significativo de habilidades. Como afirma Piaget (1970), “el principal objetivo de la educación es crear personas capaces de hacer cosas nuevas, y no simplemente repetir lo que otras generaciones hicieron”, lo que evidencia que la educación debe ir más allá de la simple repetición de contenidos (p. 32).
Por el contrario, aprender para la vida significa adquirir conocimientos que permitan resolver problemas, tomar decisiones responsables y enfrentar desafíos cotidianos. Cuando un estudiante comprende realmente lo que estudia, desarrolla pensamiento crítico, creatividad y autonomía. Estas capacidades no solo le ayudan en la escuela, sino también en su vida personal, social y futura vida laboral. En este sentido, la educación debe preparar al ser humano para la vida, promoviendo una formación integral que abarque no solo conocimientos, sino también valores y virtudes (Comenio, 1998, p.45).
Además, la educación no debería limitarse a obtener una nota, sino a formar personas íntegras, capaces de convivir, comunicarse y actuar con valores. El verdadero aprendizaje transforma la manera de pensar y actuar; no se queda en el aula, sino que se refleja en la conducta diaria. Como señala la UNESCO (2022), “la educación debe centrarse en el desarrollo de competencias para la vida, fomentando el pensamiento crítico, la colaboración y la capacidad de adaptación ante los desafíos globales”, lo que refuerza la idea de que el aprendizaje significativo va más allá de la simple evaluación académica (p.15).
En conclusión, aunque aprobar es importante dentro del sistema educativo, aprender para la vida es mucho más trascendental. Las calificaciones son temporales, pero los conocimientos significativos y las habilidades adquiridas acompañan a la persona durante toda su existencia. Por ello, la meta principal de la educación debe ser formar individuos preparados no solo para una evaluación, sino para enfrentar la vida con responsabilidad y sabiduría.
Referencia bibliográfica
Comenio, J. A. (1998). Didáctica Magna. México: Editorial Porrúa. (Obra original publicada en 1657).
Piaget, J. (1970). Psicología y pedagogía. Barcelona: Ariel.
UNESCO. (2022). Reimaginar juntos nuestros futuros: un nuevo contrato social para la educación. París: Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.